Estimados Hermanos y Hermanas en Cristo,

“Jesús dijo: Mis ovejas escuchan mi voz y yo las conozco. Ellas me siguen, y yo les doy vida eterna. Nunca perecerán y nadie las arrebatará jamás de mi mano. Aquello que el Padre me ha dado lo superará todo, y nadie puede arrebatarlo de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos una sola cosa.”

Estas palabras bellas y consoladoras del Evangelio nos levantan el ánimo y nos aseguran que estamos en las manos de Dios. Él nos conoce por dentro y por fuera y nos habla y nos da la vida eterna. Él es nuestra fuerza y el guía que nos lleva a praderas verdes. Jesús es el Buen Pastor y El es nuestra paz.

Estas palabras también nos llaman a responder al don amoroso de Dios. Tenemos que escuchar su voz y seguirle donde Él nos mande. Aveces nos alejamos del rabaño y nos perdimos, pero Él nos busca y nos carga en sus hombros y nos lleva a casa. No tememos el Buen Pastor y no corremos de sus brazos. Las verdes praderas de su gracia es lo que nos hace completos.

Juntos, formamos el rebaño de Cristo que es la Iglesia. Oremos sinceramente unos por otros para que seamos siempre unidos en su amor y obedientes a su voluntad, dando gloria a Dios Padre en nuestras vidas.

Sinceramente en Cristo,

P. Thomas Bennett